Conectando nos hacemos grandes

fotorec-vplsEn algunos post ya había manejado la idea de que la conexión entre ideas, conceptos, pensamientos, conocimiento, etc… es una de las mejores formas de creación, en el más amplio sentido de la palabra y aplicada al más amplio sentido de su alcance. Esta mañana he “interceptado” un post de Dolor Reig sobre las evidencias científicas del aprendizaje social.

Más allá de entrar en detalle en los temas concretos sobre el estudio que han realizado, que ni puedo ni creo que tenga que entrar a hacer disquisiciones, me quedo con lo que ilustra lo que ya me ha servido para dar una primera vuelta de tuerca a esto de los entornos colaborativos.

Parece que el sentido de la bidireccionalidad y la compartición es una base esencial del aprendizaje pero si vemos este proceso no solo como algo exclusivo de quién estudia (se dedica a los estudios) podemos comenzar a experimentarlo en otros ambientes y sacarle otro tipo de partido.

El primer punto que aporta el artículo es que el aprendizaje y el conocimiento nace en la diversidad. Creo que poca cosa más que añadir aquí, después de los post que ya he hecho hablando de disonancias y heterarquías y de mis ya más que alabanzas a David Stark. Lo que me parece bien, es la base científica para sustentar una afirmación sociológica que hasta el momento se basaba en pruebas empíricas.

Por lo tanto, saber que esto funciona y que tiene una base real, más allá que la evidencia constatada (que no es que sea poco) me parece un punto donde apoyar con fuerza todos los experimentos y trabajos que uno quiera comenzar desde aquí.

Solo añadir que el proceso para que esto ocurra, es decir esta creación desde lo diferente, no me parece que sea algo fácil y como ya he dicho en algún post pasa más por trabajos sociales y culturales que por métodos científicos y empaquetados.

La segunda parte, la de que el aprendizaje es conectar nodos de conocimiento o información, me parece también algo que ya sabíamos y vuelvo a recalcar lo anterior, lo bueno es que haya aportación científica al hecho empírico.

Solo apuntar algo que ultimamente me empieza a preocupar bastante, el sentido de conectar. Parece ser que debido a como se hacen los análisis de redes sociales, entendemos por conectar unir dos nodos (o más) para formar una red, por lo tanto el esfuerzo se centra en hacer ese enganche, una vez hecho se acabó el trabajo. Según esto a mi me parece que es en el momento en que se establece la unión cuando empieza el trabajo.

Si no se crea un flujo real entre los nodos no se genera nada. Desde mi punto de vista eso cambia dos cosas básicas de los paradigmas de las redes sociales, en primer lugar las mediciones de su bondad basadas en la cantidad de uniones de la red y cuantos “grados de separación” tienen los nodos de la red, frente a la cantidad de flujo que circula por la red creada.

En segundo lugar, la medición del impacto que genera en los nodos de la red la información y conocimiento que circula y la forma de medirlo. En este último campo alguna cosa se escribe, pero desgraciadamente no se está afianzando con fuerza y aún le queda mucho camino por recorrer.

Creo que la generación de modelos matemáticos que evalúen las redes sociales desde esta perspectiva es lo que dará el verdadero impulso al tan cacareado 2.0. Es el reto, no nos engañemos

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