Dinámicas de Innovación. Disonancias Constructivas

398.jpgEl otro día Ramón Sangüesa me pasó un enlace sobre Dinámicas de Innovación y Estructuras Organizativas que evidentemente no he podido dejar sin leer. Y como era de esperar en casi todo lo que me pasa Ramón me ha impactado muy positivamente.

No hay que hacer mucha introducción por que el nombre es más que aclaratorio, pero vale la pena entrar un poco en detalle sobre lo que leí porque hay algo que siempre he dicho y que este artículo viene a poner en hechos y evidencias de investigación: Si quieres controlar un proyecto controla la máquina del café. Por eso siempre me ha atraído diseñar un sistema de gestión de proyecto basado en la gestión del flujo de información (formal e informal) que se genera dentro de él.

Lo que el autor (Charles Ehin) nos propone es un viaje al lado oscuro, es decir, a esa zona de la empresa que no está reglada pero que evidentemente existe y tiene su peso; y cada día más.

Todos hablamos de la sociedad del conocimiento y de los modelos económicos bajo este nuevo paradigma, pero seguimos más que en pañales en este tema, y lo que es peor, sin cambiar los modelos de actuación y de organización para adaptarlos a las cualidades y motivaciones de la gente que ya está en este tipo de sociedad.

Seguimos viviendo bajo el paradigma del modelo causa-efecto, es decir, si algo pasa producimos una reacción que es completamente predecible pues existe una ley universal que la explica. Consecuencia, hemos de invertir cantidad de esfuerzos en explicar el comportamiento de los seres humanos bajo términos de leyes universales. Y si no funciona, pues les obligamos a cumplir las que nosotros creemos que son las mejores. En cierto modelo este planteamiento funciona, pero evidentemente bajo otra escala de valores la vinculación entre las partes (las que imponen la ley y los obligados a cumplirla) es una vinculación con pocas posibilidades de ser longeva.

Por lo tanto, como cada día los trabajadores valoran más su conocimiento tácito sobre el proceso productivo y todos los elementos que en él intervienen, y cada día el formato de red social (en el sentido menos tecnológico de la palabra) se está imponiendo en las organizaciones, es evidente, que seguir con modelos top-down y causa-efecto es una condena al más de lo mismo. Ya lo hemos visto hace unos meses, lo que van a negociar los trabajadores es el volumen de afectados por el ERE o cual es la bajada de sueldo, poco más.

Pues planteemos otro escenario organizativo. Dejemos que las comunicaciones no formalizadas fluyan, que los trabajadores expongan lo que saben entre ellos, aprendamos de ellos, tengámosles en consideración, estemos dispuestos a cambiar esas “leyes universales” en función de los éxitos que ellos mismos generan con sus ideas. A cambio, impliquemosles en la consecución de los objetivos, en el futuro, en la filosofía y misiones de la empresa.

Busquemos en esos espacios informales todo esto para poder traspasarlo a un nuevo orden y es en ese clima de mutua confianza y reciprocidad donde surgen de una manera casi espontánea las Disonancias Constructivas y se toman como motor de creatividad y de innovación. Un motor que evidentemente no tiene porque pararse y donde es el conjunto de toda la organización el que de manera espontánea lo consigue.

Es por eso que Sin Oficina quiere romper con las estructuras, no porque sean buenas o malas sino porque es una especie de obligación la de buscar alternativas a un modelo que hasta ahora ha funcionado como el famoso “café para todos”.

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